lunes, 16 de enero de 2023

Como en el Gimnasio





Día tras día…, y comienzan las sesiones: “Ahora trabajaremos brazos, mañana abdomen, pasado mañana piernas…”. Y quien va al gimnasio se ejercita. Se requiere de perseverancia y paciencia para lograr lo que uno se propone: desarrollar musculatura, bajar de peso, mantenerse activo…, sentirse bien.

La fe también necesita estar en el gimnasio: para fortalecerse, para crecer, para mantenerse abierta a la voluntad de Dios. Y para asistir a este gimnasio, la fe no tiene que moverse a ninguna parte, ya que el gimnasio está dentro de nosotros, y somos nosotros los responsables de nuestra fe.

Y la desarrollamos cuando pedimos, una y otra vez, sin parar, sin desanimarnos, y con paciencia, eso que anhelamos que Dios nos conceda; cuando aceptamos que no todo lo que deseamos y pedimos es bueno para nosotros; cuando confiamos en que Dios nos ama y nunca nos deja solos.

No perdamos las oportunidades que la vida nos presenta, para crecer en la fe; abramos nuestros ojos y nuestro corazón, y digamos: sí al amor de Dios.

Saludos,
Mario.

No hay comentarios:

Publicar un comentario