lunes, 16 de enero de 2023

Aborto



Tan pronto como los 23 cromosomas que proceden del padre, se unen por la concepción -también se llama fecundación o fertilización- a los 23 cromosomas maternos, se reúne toda la información genética necesaria y suficiente, para expresar todas las cualidades hereditarias del nuevo individuo.


Exactamente como la introducción de un CD en una computadora, permitirá que veamos un video o alguna información, así el nuevo ser comienza a expresarse a sí mismo, tan pronto como ha sido concebido.

Ya dejó de ser un algo, para convertirse en un alguien; ya dejó de ser un qué, para convertirse en un quien; ya dejó de ser subjetivo, para convertirse en objetivo; ya dejó de ser una vida humana en potencia, para convertirse en un ser humano con todas las potencias. Cada concebido es único, y por tanto irremplazable.

Si decimos que la vida humana comienza desde la concepción, aborto será la eliminación deliberada y directa, sea cual fuere la forma en que se realice, de un ser humano, en la etapa inicial de su vida, que va desde la concepción hasta el nacimiento.

No hay nada, absolutamente nada, que justifique un aborto. En el caso de una violación y embarazo, el ser humano que se encuentra en el útero de su madre, es exactamente igual a quien ha sido engendrado sin violencia ¿En qué parte del mundo, se condena a muerte al hijo de un criminal, y no se da un castigo ejemplarizador al causante de esta agresión? En el caso de que la madre no desee mantenerlo, que culmine su embarazo y que lo entregue para ser adoptado.

Si tenemos a un ser humano que vendrá al mundo con una malformación, ¿quiénes somos nosotros para determinar, en qué casos se puede realizar un aborto? ¿Si es que le falta una extremidad?, ¿o las dos extremidades?... Sería muy bueno que busquen en Internet a Nick Vujisic, un orador motivacional, predicador cristiano, y Director de la organización Life Without Limbs, una organización para personas con discapacidades físicas, a quién le faltan: ¡las cuatro extremidades!, a excepción de un pequeño dedo en la parte inferior de su cuerpo.

Tampoco es justificación alguna manifestar: “la vida de la madre o la vida del niño”, ya que es un dilema obsoleto. Actualmente, la Medicina está en condiciones de garantizar tanto la vida de la madre, como la del niño. En las Maternidades, tenemos Salas para Embarazos de Alto Riesgo, donde constantemente se están examinando a las madres embarazadas, que tengan problemas en su gestación.

Hay salas para Neonatos, donde se atienden a niños prematuros, en caso de que el parto se haya adelantado.

Hay casos, por ejemplo, de madres con cáncer de útero, detectado justamente al tiempo de conocer sobre su embarazo, que han recibido dosis bajas de quimioterapia, y los hijos han nacido en cuanto fueron viables, salvándose ambas vidas.

En cuanto a la cirugía, actualmente es posible realizar cualquier tipo de tratamiento quirúrgico, sobre todo una vez superado el primer trimestre, cuando ya disminuyen los riesgos para el ser humano que está dentro del útero.

Respecto a la radiación, esto depende de la cantidad de radiación, de la zona de irradiación, y del momento del embarazo.

Cada vez es más frecuente el uso de sofisticados implementos, que son más efectivos, con menos radiación y quimioterapia para aplicar.

Aceptar el hecho de que tras la concepción -fecundación o fertilización-, un nuevo ser humano ha comenzado a existir, no es una cuestión de gusto u opinión.

La vida humana, desde su concepción hasta su ancianidad, no es una disputa metafísica. Es una evidencia científica.

Saludos,
Mario. 

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