Mujeres y hombres…, siempre fuertes. Pero enseñamos a nuestros hijos, con nuestro ejemplo. Es muy bueno escuchar la teoría sobre la fortaleza, pero lo es mucho más, cuando nuestros hijos ven un papá y una mamá fuertes.
Y la fortaleza se la adquiere cada día:
- Con renuncias a la comodidad.
- Cuando no nos quejamos al sentir dolor.
- Cuando al calor se lo aguanta, y al frío también.
- Cuando no dejamos que la ira nos invada.
- Cuando ponemos nuestra mejor cara, aunque algo no es de nuestro agrado.
- Cuando vamos a una fiesta, y regresamos a nuestra casa, caminando y hablando bien.
- Cuando la esposa o el esposo, han cometido un error, y se los perdona;
- Cuando no tenemos miedo de corregir a nuestros hijos, sin insultos ni golpes.
- Cuando rezamos siempre, sin enojarnos cuando no obtenemos, todo lo que pedimos.
- Cuando sabemos ser alegres, aunque nuestra alegría, tenga su raíz en forma de cruz.
Son renuncias, pero son ganancias, y qué más ganancias que ver a nuestros hijos, no sólo caminando por la vida, sino dejando huellas…, que guían a los demás.
Saludos,
Mario.
.png)
No hay comentarios:
Publicar un comentario