Reconciliación
Palabra muchas veces
difícil, porque la situación por la que se pasa es complicada, y porque las
personas que están inmiscuidas en el problema, no están dispuestas a ceder. El
perdón se lo siente lejos; los momentos de felicidad compartidos por los
afectados se han borrado.
El Redentor y Reconciliador de los hombres es Jesús. Dios tuvo compasión de los hombres y prometió un Redentor que nos reconciliaría, curando las rupturas causadas por el pecado original.
Cuando sintamos que nuestro espíritu se perturba por algunos conflictos que amenacen con desestabilizar la armonía familiar, busquemos al Reconciliador por excelencia, a la Segunda Persona de la Santísima Trinidad. Aquel que adquirió nuestra humanidad para entender nuestros problemas y preocupaciones.
Que las dificultades que pasemos en el hogar, no permitan que nos distanciemos. Que la reconciliación esté a flor de piel;… que el perdón esté presente siempre en nuestros corazones.
Saludos,
Mario
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