miércoles, 11 de enero de 2023

Respetar y compartir sus aficiones.



El ser humano es único e irrepetible. No todos nuestros hijos tienen los mismos gustos. Unos juegan al fútbol, otros al béisbol, otros nadan; pero también hay quienes no prefieren esas actividades y coleccionan bichitos, estampillas, leen, tocan guitarra, o hacen experimentos.


Es decir, no todos practican alguna destreza física. Se les puede sugerir que lo hagan. Pero si vemos que su entretenimiento es otro, por favor, respetémoslos. No los comparemos con sus hermanos, o con otros amigos, que prefieren esas distracciones. Más bien, reforcemos y compartamos con ellos su pasatiempo.

Mostrémonos interesados en el grillo “rosado”, “único insecto en el mundo”, que lo encontró en la cancha que está al fondo del Colegio. Tomémosle fotos, subámoslo al Facebook…, en fin, que él sepa que usted disfruta de sus gustos.


El uno -deportista- tendrá un trofeo en su repisa; el otro -que no lo es- colgará un diploma en su pared, por ser designado el mejor artista. Ambos estarán satisfechos, y su hijo no le reclamará -en el futuro- la preferencia que tuvo con su hermano, y que en más de una ocasión puede traer serios trastornos para el que fue rezagado.

Entonces: rompecabezas, batería, pinturas, aviones a escala, grillos rosados…, o deporte.

Respetemos y compartamos sus aficiones, y… ¡A divertirnos con ellos!

Saludos,
Mario.

 



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