El gran amigo
Está presente
en la Custodia, en el Sagrario, en la Hostia que recibimos, y en nosotros,
mientras tengamos la gracia santificante. Cuando no lo llamamos, Él nos busca,
nos habla con mociones espirituales, sin ruido de palabras.
Consiguió que
seamos hijos adoptivos de Dios. Nos redimió con su Pasión, Muerte y
Resurrección. Como a los discípulos de Emaús, se nos une en el camino y nos
consuela y nos regala lo que le pidamos, siempre que lo hagamos con fe.
Los milagros
siguen dándose, como en los tiempos en que estuvo aquí en la tierra. Los ciegos
ven, lo sordos oyen, los paralíticos comienzan a caminar; material y
espiritualmente, Jesús nos cura y nos da ánimo. Nos brinda esa paz que tanto
necesitamos, para cumplir con nuestras actividades diarias.
Y tiene
aliados. Grandes santas y santos que han pasado por el mundo, viviendo
heroicamente las virtudes humanas y cristianas. Uno de ellos es San Josemaría,
cuya fiesta celebramos el 26 de junio.
Es un gran
intercesor ante el Señor, para conseguir lo que le pidamos, ya que está muy
cerca de Él, en el Cielo. Rezando una estampa, una vez al día, o pidiéndole con
devoción, él nos ayudará.
San Josemaría sigue asistiendo a la gente en la vida ordinaria: problemas
familiares, situaciones laborales difíciles, dificultades que afectan a nuestra
comunidad,... en fin, todas las
preocupaciones que cada uno de nosotros encuentra cada día y que, como
él nos enseñó, pueden ser ocasión para acudir a la ayuda de Jesús,… nuestro
gran amigo.
Saludos,
Mario
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