¡Ahora es el momento!
De manifestarle
frases que regocijen y lleguen al corazón de su cónyuge.
De no olvidarse
de sus padres, que ya ancianos, se contentan con tan solo oír su voz.
De conversar,
compartir y dedicarle tiempo a sus hijos.
De acercarse
más a Dios, con una plegaria que salga de su corazón, contrito y agradecido.
De trabajar con
más entusiasmo, dejando a un lado la pereza y la negligencia.
De estudiar con
más empeño, sabiendo que su dedicación producirá abundantes frutos.
De leer buenos
libros y cultivar su espíritu, para transmitir buenos criterios a los demás.
De practicar
las Obras de Misericordia, seguros de que es a Jesús a quien ayuda.
De intervenir
en los conflictos que afectan a la
sociedad, siendo luz y sal de la tierra.
De no dañar el
corazón de los demás, alimentándolo con odios y rencores.
De hablar bien
del prójimo, ensalzando sus triunfos y sus éxitos personales.
De perdonar a
quien lo ha ofendido, y de pedir perdón a quienes ha humillado.
De reconocer a
quienes hayan logrado, muchas contribuciones a la sociedad.
De prepararse
para el gran instante…, cuando el Señor lo llame a su lado.
Saludos,
Mario
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