martes, 14 de marzo de 2023

 

Agradecidos

Con todos los que nos ayudan a vivir con alegría, y con los que nos animan a llevar bien nuestros problemas. Entre los primeros están los más cercanos. Nuestra cónyuge, que todos los días nos apoya, y se preocupa de que nos sintamos bien en nuestro hogar, preparando el entorno para que nos sintamos cómodos cuando llegamos a la casa, sin olvidar ningún detalle que pueda hacer que nos sintamos mal.

También están en ese grupo las personas que se ocupan de que permanezca siempre ordenada nuestra casa; de que estén listos los alimentos que vamos a servirnos; de que nuestra ropa esté limpia y planchada; de proporcionarnos otros servicios que necesitamos para que nuestros seres queridos puedan disfrutar todos los días de bienestar.

En el otro grupo -el que nos anima a llevar bien nuestros problemas- se encuentra, aparte de nuestra esposa o esposo, ese amigo o amiga incondicional. Que nos aconseja, que nos escucha, que nos consuela, que nos enseña, que reza con nosotros y está constantemente encomendándonos al Señor.

Agradecidos con Dios porque Él pone a nuestro lado todo lo necesario para que seamos felices aquí en la tierra, y luego eternamente en el Cielo. Y aunque algunas veces no comprendamos cómo permite una enfermedad de algún ser querido, o que nos falte algo de mucha importancia, es necesario entender que detrás de esos problemas siempre encontraremos soluciones a nuestras dificultades. Y Jesús sólo espera que nos acerquemos con mucha confianza, y con la fe de aquella mujer de la que nos hablaba el Evangelio de ayer, que con sólo tocar la orla de su túnica quedó curada, y luego de haberse sanado, agradeció.

Gratos con todos. Con los que nos ayudan y con los que de repente parecen incomodarnos, ya que sus intenciones muchas veces no buscan nuestro mal, sino que mejoremos…, que rectifiquemos.

Tal vez la gratitud no sea la virtud más importante, pero es una de las bases para todas las demás.

Saludos,

Mario

 

Varón y mujer

Cuando la célula sexual masculina se une a la célula sexual femenina, y se forma un cigoto, nos encontramos ante alguien que en su dotación genética no es una vida humana en potencia, sino un ser humano con todas las potencias.

El color de sus ojos, de sus cabellos, de su piel; el sexo; su temperamento; si en el futuro desarrollará alguna enfermedad genética o no. Todo está determinado. Luego de la concepción, comenzarán a formarse los órganos del futuro hombre y de la mujer. Se irá nutriendo, y crecerá hasta su nacimiento.

Y tendremos un varón o una mujer. Físicamente, varón y mujer. Sicológicamente, varón y mujer. Socialmente, varón y mujer. Con una “cédula de identidad” propia que la determina su cariotipo, con dos cromosomas sexuales: xx, que identifican al sexo femenino; xy, que identifican al sexo masculino.

Nos corresponde a nosotros, los padres, acompañar a nuestras hijas e hijos, cimentando en ellos los criterios necesarios para que sepan desenvolverse en la sociedad. Los padres son los modelos. Los valores masculinos y femeninos se reafirman en casa.

La fortaleza del padre cuando protege y respeta a su mujer y a sus hijos. La delicadeza de la madre para servir con abnegación y entrega. Cada sexo tiene su riqueza, y en su manera propia de amar, sentir y  pensar, aporta  y enriquece la vida familiar.

Saludos,

Mario

 

La cancha

Al finalizar el Mundial de Fútbol, podemos hacer algunas reflexiones. Una de ellas es: ¿Cuál es nuestra cancha? ¿Dónde jugamos nuestro partido, que no es un encuentro en el que se compite cada 4 años, en un país distinto?

Nuestra contienda es de todos los días, y la cancha es nuestro hogar; nuestro lugar de trabajo; nuestro centro de estudios; aquel sitio donde nos desenvolvemos social y culturalmente.

Cuántos equipos hemos visto que se han esforzado hasta las últimas consecuencias. Quizá no hayan sido los campeones del mundo en el terreno de juego, pero el éxito está en haber dado todo de sí. En lograr que intervenga todo el  equipo; en jugar no sólo 90 minutos, sino los que el partido requiera.

Y el partido que nos toca jugar en la vida demanda que nos preparemos todos los días. Reconociendo lo que no hacemos bien; valorando lo que somos capaces de realizar, y haciendo lo que nos toca cumplir, con perseverancia y eficacia.

Al finalizar la jornada, nos daremos cuenta de que hemos levantado la copa, o quizá nos llevamos una medalla. Pero esa medalla, aparentemente insignificante, ha sido valorada por todos los que nos rodean; porque los hemos servido de distintas maneras, sin importarnos el cansancio o el desánimo.

En esta cancha que nos toca vivir, podremos ganar o perder, pero no rendirnos ni abandonar la tarea que tenemos que desempeñar. Muchas personas dependen de nosotros, y no podemos abandonarlas.

Saludos,

Mario

 

Con las manos juntas…

…Y de rodillas; con los brazos cruzados y sentados; caminando por la calle; yendo al trabajo o regresando a la casa, sea en nuestro auto o en un bus, o en cualquier transporte. En la capilla y ante un Sagrario. Se puede rezar en todo momento y a toda hora. Para hablar con Dios no hay que sacar una cita, o aguardar a que nos toque el turno.

Él está siempre esperándonos. Como el padre del hijo pródigo. Con los brazos abiertos y una mirada llena de ternura.

La oración es un arma poderosa. Jesús nos lo enseñó cuando estuvo aquí en la tierra. Cuando escogió a sus apóstoles; cuando realizaba milagros o predicaba ante grandes multitudes; cuando perdonaba los pecados. Antes de su Pasión oró con gran fuerza, para vencer la tristeza y la angustia que le hicieron sudar sangre. Y antes de morir, encomendó su espíritu al Padre.

Frente a los grandes o pequeños problemas que la vida nos plantea, no hay que desesperarse pensando en que no encontraremos soluciones. Dios no pierde batallas. Pero necesita que le ayudemos a ganarlas confiando en Él…, en su Omnipotencia…, que todo lo puede y todo lo soluciona.

Saludos,

Mario

 


 

Fuertes 

Las mamás son admirablemente fuertes. Y es que constantemente ejercitan en sus vidas la responsabilidad y el amor. Es un ejemplo que dan a sus hijos, producto de la naturaleza que Dios les regaló.

Las mamás, por su sensibilidad especial, viven las emociones con más intensidad; y las preocupaciones, ante los percances que presenta la vida, las sufren más, pero las soportan mejor. Esto nos podemos dar cuenta en nuestro hogar. No necesitamos salir a realizar encuestas, ni entrevistas a otras mujeres.

Francisco de Paula Cardona dice al respecto: “Se considera que una persona es fuerte, que vive la virtud de la Fortaleza, cuando en situaciones que puedan atentar contra su propia persona, resiste las influencias perjudiciales, soporta todas las molestias que encuentra y se entrega con valentía para vencer las dificultades y para acometer empresas grandes”.

¿No observa usted esas cualidades en su cónyuge? Ya sea en el trabajo en la casa, o en alguna institución, la mamá termina una actividad, y está realizando otra. A ella se dirigen sus hijos y su marido, cuando necesitan que les ayude a resolver algún problema material o de otra índole.

Un ejemplo de fortaleza extraordinaria es el que la Virgen María nos dejó, al soportar la Pasión y Muerte de su Hijo. Fuerte entre todas las fuertes. Y es mujer. Y es madre. Nuestra consideración y reconocimiento…, a todas ustedes.

Saludos,

Mario

 

Los días que faltan

Cada paso que damos, tiene aroma de una despedida. Para el que está cerca de terminar su etapa colegial, ya no es un evento más. Todos los años compartimos la emoción de un grupo de padres y de chicos que viven, con todo el corazón, todo instante que pasa. 

Realmente, nadie puede arrebatarnos los momentos compartidos; risas y lágrimas han sido resultado de  esas experiencias. Logros y frustraciones.  Decisiones acertadas y otras…, quizá no tanto; pero que han escrito esta linda historia.

Aunque esperamos con ansias ver a nuestros hijos culminar su vida en el colegio, y nos alegramos de ver cómo han crecido, no se puede evitar la nostalgia. 

Nos acercamos a la mitad de este año lectivo; quedan algunos meses aún, suficientes para reflexionar y darnos cuenta de los ajustes necesarios para llegar a buen término como estudiantes…, como buenos compañeros. Que los últimos recuerdos de Colegio no sean sólo fiestas y reuniones; que también juntos puedan servir a otros; ayudarse entre todos para mejorar en los estudios; saber un poco más de ese compañero que está largas horas a nuestro lado, pero que realmente, no lo conocemos. 

Que estos días que faltan los disfrutemos… ¿Cómo? Poniendo el corazón en lo que hacemos, y así dejaremos y nos llevaremos el mejor de los recuerdos.

Saludos,

Mario

 

Unidos

Es increíble lo que un grupo unido puede lograr. Y dentro de ese grupo, un común denominador: la familia. Miles de padres e hijos juntos, con un solo ideal: proteger a los más vulnerables. Y lo consiguieron. Se evitó una legalización, la de la muerte.

Preguntémonos: ¿Y nuestra familia, ¿qué tan unida está? Los padres con los hijos, y los padres entre sí. ¿Cuánto nos queremos? ¿Cuánto estamos dispuestos a sacrificar, para que nuestra familia permanezca más unida? Perdonar; conversar; llegar a obtener acuerdos; aprender a convivir entre nosotros con paz y alegría, palabras básicas para que una relación funcione.

En nuestro medio, hay algunas ideologías que se quieren imponer, sobre todo en la educación, para conseguir que los valores que nosotros enseñamos a nuestros hijos en el hogar, desaparezcan.

Fortalezcamos nuestro hogar. Sigamos el ejemplo de esos movimientos que han alcanzado que sus derechos se respeten, por medio de la unión familiar.

Saludos,

Mario

 

Hoy comienzo

Aunque ya han pasado algunas semanas, la consigna deber ser: “Hoy comienzo”. Como si fuera el primer día del 2023.

¿Siente que no ha cumplido con los objetivos que se planteó cuando arrancaba el mes de enero? El compromiso que adquirió con su familia, o en su trabajo, ¿lo ha desempeñado a cabalidad? Esas palabras de aliento, que se propuso decir, a tantas personas, ¿logró expresarlas? Y esos propósitos de acercarse más a los sacramentos, ¿cómo quedaron?

No se desanime. Diga, con determinación: “Hoy comienzo”. Y hágalo, aunque le falten las fuerzas, y crea que no alcanzará la meta. Lo que realmente vale, al final del año, es el esfuerzo que haya puesto en cada una de las actividades que realizó.

Hay mucha gente que todavía espera…, de su decisión.

Saludos,

Mario

 

El papá y sus hijas

Marie Hartwell dice: “Los papás tienen una gran responsabilidad en la educación y el desarrollo de sus hijas. Su influencia, sea negativa o positiva, afecta directamente a la siguiente generación”.

Se ha escuchado decir que el papá es el primer amor de una niña, y eso es indudable. Por eso es tan importante, la presencia del padre. Si el papá quiere mucho a sus hijas, las va a formar para que ellas se vinculen con personas que las van a tratar  igual o mejor que lo que él las cuidó cuando eran pequeñas.

Es necesario también, que los hermanos sepan cómo relacionarse con sus hermanas. Desde el lenguaje, hasta los actos. La humillación, las palabras déspotas y denigrantes dirigidas a ellas, y peor las agresiones físicas -por pequeñas que parezcan-, deben ser sancionadas por los padres.

La autoestima crece, la seguridad se incrementa, y la fortaleza se robustece cuando el papá está físicamente con sus hijas, aunque, por algunos motivos, no viva permanentemente en la casa.

Saludos,

Mario

 

Rezar juntos

La oración es una garantía para la unión familiar. La famosa frase del sacerdote  Patrick Peyton: “Familia que reza unida, permanece unida”, siempre será actual, y debe llevarnos a una reflexión profunda. Muchos problemas que actualmente sufre la sociedad, son producidos porque el hombre se aparta de Dios.

Cada vez nos resulta más común escuchar a los chicos que refieren que no van a Misa los domingos. Que sus padres no los llevan; y a pesar de que se dice que si les resulta complicado asistir ese día, lo pueden hacer el sábado, a partir de las 12 del día, el resultado es el mismo: no frecuentan el Sacramento.

Si conociéramos de verdad lo que significa rezar un Rosario, visitar al Santísimo, acudir a la Confesión frecuente, levantarnos y acostarnos con una oración ofrecida con cariño al Señor, y otras pequeñas devociones, seguramente nuestra vida tendría otro sentido.

El 8 de septiembre recordamos el nacimiento de la Virgen, una de las fiestas litúrgicas más importantes de la Iglesia. Que este mes, que trae una fecha tan significativa para todos los cristianos, sea el inicio de un verdadero cambio en nuestros corazones. Que nos acerquemos, con toda la familia, al hogar de Nazaret, donde se respiraba alegría por todos los rincones, y donde la oración era parte de la vida diaria de Jesús, María y José.

Saludos,

Mario